Bromas aparte esta fue la primera tarjeta comercial que hice y posiblemente a la que más cariño le tenga, se pueden mejorar muchos puntos, pero bueno para ser la primera creo que está bastante bien.
La información que me proporcionó el cliente fue la siguiente:
DATOS INICIALES:
¿Quién es? Modesto Heredia Palazón
¿Qué hace? Programar
¿Para quién va dirigida? Empresas de servicios/Otros Téc. Sist.
¿Que quiere transmitir? Estar localizable en todo momento, no físicamente pero que siempre se puede acceder a él (via teléfono, on line...)
Elemento diferenciador: Desarrollo de aplicaciones con 30 años de experiencia (pero no le interesa ponerlo)
Mis percepciones: persona escueta, sencilla, clara: TRANSMITIR UN MENSAJE DIRECTO
Trabajé sobre la idea de persona localizable, de localizar, encontrar algo. Por otro lado indagué en el oficio de programar y encontré un lenguaje de una apariencia muy particular, el lenguaje de programación; fundí las dos cosas y obtuve varios resultados:
Luego pensé que quizás no tenía que enfocarlo tanto al destinatario de otro técnico de sistemas, ya que quizás también se la vaya a dar algún cliente, el cual no necesariamente sepa lenguaje de programación, así que indagué en otras apariencias que pudiera tener siempre relacionado con la informática y que fuera de cultura general para que fuera descifrable por cualquier persona. Nunca dejando atrás mi concepto inicial de “localizar” o“localizable”


De ahí salió la idea final, planteando la idea de localizar a “Modesto H.P.” en la propia jerga de los sistemas informáticos, eligiendo en éste caso el entorno windows ya que popularmente es el más conocido. Finalmente construí esta tarjeta, con las proporciones típicas de cualquier tarjeta comercial, dado que no tenía que ceñirme a las proporciones originales de la ventana ya que he observado que en el entorno Windows la proporción de la ventana varía según la información que contenga.
Como observación final quiero apuntar que bajo mi punto de vista quizás la solución final es un poco obvia, fruto seguramente de mi obsesión por realizar una propuesta de tarjeta coherente con la personalidad del dueño, y que fuera entendible por cualquiera; quizás me dejé llevar porque él es una persona clara que quería transmitir un mensaje directo y rotundo y realicé una propuesta demasiado directa, sin embargo debo decir que tanto al cliente como a los destinatarios de la propia tarjeta les entusiasmó la propuesta (gracias a ello conseguí otro cliente), la calificaron de desenfadada y divertida, quizás será que están demasiado acostumbrados a tarjetas excesivamente serias y convencionales y en este caso se podía jugar un poco con eso.



